Cuarto mito del neuromarketing: el cuestionamiento de la neuroantropología

El determinismo del subconsciente y el inconsciente del enfoque psicoanalítico, paradigma base del neuromarketing y que concluí en mi colaboración anterior que bajo una óptica neuroanatómica también es rechazado y que finalmente también produce un reduccionismo extremo ante el fenómeno complejo del binomio cerebro-mente, son los planteamientos que, desde la visión de la neuroantropología, se cuestionan aquí también.

Michael Tomasello (2007) establece que el cerebro humano no pudo evolucionar tan rápido en los 250,000 años que tiene de existencia el homo sapiens en el planeta, si esta evolución biológica por selección natural hubiese sido el único factor.

Plantea que sin una socialización y todo lo que implica, como el lenguaje que propició la trasmisión cultural, el cerebro seguiría siendo el mismo que el de los actuales primates superiores. Concluye: “es improbable que en un lapso tan breve se produzcan tantas modificaciones adaptativas significativas”. Tomasello enfatiza en la herencia cultural de la cognición, adquisición que no produce las habilidades básicas de la mente, pero las transforma.

Bajo esta visión, Roger Bartra (2015) en su obra Antropología del cerebro, establece que todos esos factores externos a la biología del cerebro, como la cultura con todas sus expresiones, el lenguaje, la escritura, las artes, entre otros, se producen a través de conexiones simbólicas y físicas con el cerebro y así se produce un exocerebro, que se interconecta con las conexiones neuronales ampliando y potencializando las posibilidades de las funciones naturales y biológicas del cerebro.

Además de las conexiones simbólicas como la escritura, que permitió trasmitir el conocimiento propio y de otros, acumulado a través del tiempo, también tendríamos conexiones físicas, como unos simples anteojos que permiten ver a los que tuvimos alguna atrofia visual al nacer.

Esta idea del exocerebro apoya la tesis de Tomasello, de porqué evolucionó el cerebro humano tan rápidamente, debido a todas estas conexiones externas con las propias de la biología de éste.

A pesar de lo controversial del tema, incluso históricamente, Bartra defiende la posición de la existencia del libre albedrío, basado en Spinoza, quien establece que en la medida que las personas tengan una mayor educación y cultura, tendrán un mayor rango en su libre albedrío y su proceso de toma de decisión será menos determinado biológicamente, pero nunca inconsciente o subconscientemente.

Con estas dos tesis fundamentales de la neuroantropología, podemos concluir que el paradigma del subconsciente e inconsciente del neuromarketing es un reduccionismo por falta de bases científicas previas, una salida fácil, mandar lo que no podemos explicar a esa abstracción del subconsciente propuesto por el enfoque del psicoanálisis. Nos leemos…

 

Tomasello, M. (2007). Los orígenes culturales de la cognición humana: Buenos Aires, Ed. Amorrortu, p.14

 Bartra, R. (2015). Antropología del cerebro: México, Ed. FCE

Martín Diez
Acerca de Martín Diez 11 artículos
Especialista en neurociencia y CEO de MercaDiez, agencia de Inteligencia de mercados “full service” con 16 años de experiencia.
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