Ese gran momento asociado de por vida con la marca

Carlos Amallo. Director de Innovación en TMROW

Comunicador. Publicista. Buscador de experiencias. Creativo, curioso, inquieto. Emprendedor apasionado. Responsable de Innovación en TMROW. @carlosamallo

Ese gran momento asociado de por vida con la marca

Entre las góndolas del supermercado suena el ruido excesivo del branding, que desde nuestra mirada se vive como un generador de pensamientos, emociones y recuerdos; la historia de una marca, sus antecedentes, el nuevo empaque, las ofertas falsas, miles de estrategias evidentes, y al mismo tiempo no tanto, que invaden nuestra mente y colapsan esa escapada antes del anochecer para comprar un par de productos para la cena.

Al caminar entre las góndolas del supermercado, he mirado ese producto, he sonreído, me he emocionado y varios días después he cambiado la imagen de fondo de mi celular, por la selfie que saqué cuando estuve viviendo aquella experiencia.

3 meses antes

Hace unos meses, tuve la suerte y la “causalidad inducida” (les hablaré de esto en una próxima columna) de ganar entradas para ir al VIP de un festival internacional de música y experiencias: Lollapalooza Argentina 2016. Como en todas las ediciones pasadas, Cerveza Miller (Main Sponsor) permitía participar por Internet, cargando los datos del envase y, mediante sorteo, entregaban pases al recital y, a algunos pocos afortunados, el acceso VIP para toda la experiencia.

Ir a Lollapalooza es una experiencia en sí misma: espacio verde, sustentabilidad, tecnología, docenas de recitales de primera línea, una gran cantidad de marcas intentando generar experiencias, casi nada puede opacar ese día a pura emoción, a menos que a esos recitales al aire libre le sumes uno de los días más fríos de la temporada, esos días donde estando junto al río a varias horas de tu casa, pedis a gritos haber considerado llevarte un abrigo.. cosa que no sucedió.

A última hora del día, tocaba Eminem y era un objetivo propuesto llegar hasta el fin de la noche y poder verlo, entonces, mi vínculo con Cerveza Miller se hizo mucho más intenso, agradezco haber tenido acceso a sillones, un sitio al reparo del viento, baños exclusivos y limpios (que no es poca cosa), cervezas y un sinfín de opciones calientes de comida gratis. Finalmente, llegamos a ver a Eminem sin padecer el clima.

¿Fue una experiencia innovadora?

El Festival sí, la experiencia con la marca no.
La marca cubrió aspectos básicos que el resto del festival no cubría: sillones, reparo del viento, comida caliente, cerveza gratis.

¿Como reconecté con la experiencia?
Cruzándome con el producto en la góndola del supermercado 3 meses después del evento.
Se dispararon recuerdos de estar en el pogo, de esperar entre miles de personas a que saliera Eminem, escuchar en vivo mi banda irlandesa favorita, volver a sentir la “juventud” de participar un dia entero en una cadena de recitales únicos con mi mujer y junto a un mar de personas que se movían al ritmo de la música.

En conclusión

Siempre es válido ponerse del otro lado, la experiencia en sí no fue disruptiva, no fue original, pero estuvo ahí para llevarnos, estuvo para darme lo que otros no dieron y cubrir aspectos básicos al permitirme disfrutar de todo lo que estaba a mi alrededor. Ahora puedo recordar un gran momento. Ahora ese gran momento está asociado de por vida con la marca.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores.

Carlos Amallo
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