La Victoria de Cerveza Victoria

Cuando pensamos en experiencias de marca, por lo general nos viene a la mente una activación donde nos ofrecen productos y nos quieren hacer sentir algo que para la marca y el producto es importante, de acuerdo a lo que, si bien nos va, trabajaron en un estudio previo de investigación de mercados, o que simplemente sale de la mente de un creativo, diciendo o creyendo que eso es lo que debemos sentir y seguramente nos gustará.

Es así como desde hace algún tiempo para acá, podemos tener ya muchas ofertas para vivir experiencias, incluso dentro de la misma tienda o POP, sin necesidad de que sea una activación esporádica, de lanzamiento o de temporada.

Sin embargo, en toda esta búsqueda de crear experiencias cada vez más novedosas para llamar nuestra atención como consumidores y tener la esperanza de que compremos sus productos, ha llegado una marca que pensó de una manera disruptiva y no se enfocó en crear solamente una experiencia, sino que fue más allá y se enfocó en crear una vivencia.

Parece que de primera mano no entenderíamos la diferencia, pero es importante recalcar que una experiencia es sólo eso, algo pasajero y momentáneo, que es difícil que deje una impronta emocional de la cual puedas hacer referencia como algo verdaderamente significativo, mientras que una vivencia de marca como lo que hizo Cerveza Victoria, hace un recambio en lo que debemos hacer, pensar y sentir sobre una marca, creando escenarios disruptivos, adueñándose no solo de momentos y temporalidades, sino de tradiciones que parecían olvidadas o que estaban estancadas.

Parece entonces que ahora la tendencia nos estará llevando cada vez más a pensar en crear vivencias de marca generadoras, no sólo de emociones, sino de improntas psicológicas y emocionales, y dejar a un lado lo que parece ya algo tradicional, como una experiencia de marca común y corriente.

Hay entonces que voltear una vez más y acelerar los procesos de entendimiento de las próximas generaciones, las cuales ya no son tan fácilmente impresionables y que están ávidas de reconfigurar momentos, situaciones y hasta tradiciones que parecen estar siendo olvidadas por las generaciones de consumidores actuales.

Comprender de esta manera, que crear experiencias que duren sólo un momento o que sean sólo eso, ya no es suficiente y que los patrocinios de conciertos o eventos ya han dejado de ser algo significativo para los consumidores. Perder el miedo a realizar inversiones bien pensadas en vivencias que sean duraderas y creadoras de lealtades, que al fin del día funcionarán mucho mejor.

Sergio Anda
Acerca de Sergio Anda 10 artículos
Director Comercial en Semiósfera con 15 años de experiencia en investigación de mercados, psicólogo de profesión, orgulloso generación X, innovador constante, apasionado de los deportes, el ejercicio, amante de la playa y yogui en proceso.
Contacto: Twitter

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