Los cuatro términos peor usados en el #MKTDigital

Estimados lectores, pa’ que no me extrañen, estoy de regreso y con renovada acidez, ponzoña, tirria marketinera y crítica a la industria. Y no podía dejar pasar esta oportunidad para poder señalar que la industria del marketing digital se encuentra llena de términos sosofrósticos, que rayan en lo churrigueresco y que pocos se han dignado a profundizar.

Ya sean métricas, mindsets o formas de llamar a las plataformas, el mainstream marketinero se ha encargado de tergiversar-reburujar-alterar algunos de los términos que le dan sentido a este fino arte.

Ahora bien, un disclaimer por adela: a veces nos ensartamos en tanta terminología, que dejamos a la gente con más preguntas que respuestas. Más de una vez he tenido que explicar el significado y pareciera que mi paciencia se evapora al momento de reiterar por enésima vez lo que significa el bounce rate de los sitios.
Sin embargo, la fina práctica del marketing digital ha sufrido porque ahora se han adoptado y errado en algunas de sus definiciones más puras. Así que, sin mayor preámbulo, les comparto estos cuatro términos peor usados en la industria. Incluye un “lo que el cliente quiso decir” y “la definición según su servilleta”.

Engagement

Si pudiera recibir un peso por cada vez que escucho engagement en las presentaciones, ya sería más rico que Chabelo mismo.

Ahora resulta que todo mundo quiere engagement y que es la panacea que va a salvar de la irrelevancia a las grandes empresas que han sembrado con sus consumidores. Me encanta, porque entre más veces tenga la palabra engagement la estrategia, más digital será. Pero lo que no hemos captado es que el engagement es un estado mental, no un fin marketinero, no un objetivo de negocio que aguanta 50 power points; y pa acabarla de joder, el engagement del que se habla, es un momento finito-fugaz-fortuito en el tiempo y solo dura unos segundos. Esos benditos ppt’s que dicen “tenemos que hacer engagement” no tienen ni la más RE-PI-TU-FA idea de lo que hablan.

Contenido

Otro de mis favoritos fregadores. Ahora resulta que eres todavía más fregón si empiezas a hablar de: “es que Content is King” A lo que respondo, pos váyanse a la Burger y me saludan al King famoso.
El contenido es una pieza que se destila de una loquera creativa y puede tomar muchas formas. Es de gente muy básica andar pidiendo “contenido relevante al consumidor” y porque si así lo fuera, poco pudieran opinar acerca de la relevancia muchos de estos interlocutores. Total, el contenido viene en muchas formas, pesos, intenciones, momentos y sabores. De nuevo, pareciera que el mainstream está más preocupado por aprender palabritas superficiales que en entender la riqueza y complejidad.
Y lo peor del caso es que he visto varios briefs pidiendo contenido, es como ir a un restaurante de cinco estrellas y pedir comida… ¡Yisus Eich Kraist!

Viralidad

Este es mi favorito. Las campañas virales con ma… que diga, memes. Este apartado ya está más reservado para los entes que quieren charolear intensamente, o que fueron a un cursillo digital y ya se creen expertos. La viralidad es todo un fenómeno que trasciende el campo del Marketing Digital, y que poco puedes hacer para poder replicarlo si no tienes algún componente pagado detrás de…

Ese concepto de la viralidad misma, pareciera una directriz adscrita a todo lo que se hace en digital. Léase: “si no es viral-orgánico-a la altura de Yuya, mejor no lo hacemos”. Y creemos erróneamente que los pelados de la agencia tienen un doctorado en ciencias del comportamiento, para que con tres cheves, les salga una idea viral.
Al final, la tan-famosa “viralidad” no es más que un grado de relevancia del consumidor con un trancazo de lana detrás para generar masa crítica y un efecto parloteador.

Influencer

Este concepto hace que me hierva la sangre. Cualquier pelagatos con 500 fans ya se siente que puede influenciar la decisión de compra de la esfera digital, y ni se diga de las famosas estrellitas de You Tube o los twitstars que venden su “espacio y audiencia” (pitera) por unos pesos.

El uso más incorrecto es que los “influencers” vayan a ser un megáfono para el mensaje de la marca… (seriously, nigga?) Y lo peor del caso, es que después de tomarse la foto con estas “celebridades”, muchos marketers se sienten en la imperiosa y joditiva necesidad de pagarles una fuerte cantidad por un tweet, sin métricas, sin analytics y sin un dejo de moder.

En esencia, un influencer es todo aquel que con un buen footprint social, puede mover la opinión de las personas mediante la expresión de sus propias ideas. Lo anterior no implica pagar, joder, molestingar o simplemente darle RT a una cuenta de marca.

Carlos Solares
Acerca de Carlos Solares 9 artículos
Abogado y verdugo de la fina industria del #MKTdigital. Defensor del espíritu de Internet. Creador del término Sosofróstico. Enófilo irremediable.
Contacto: Twitter

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